Cosmoparty, segunda parte.
Tal y como os contamos en twitter y facebook, hace unos meses conocimos a un tipo increíble llamado Bosco, de la Universidad de Navarra. De ese estupendo contacto acabó saliendo la idea de organizar la Yuri's Night también en Pamplona.
Es increíble como, cuando las energías se juntan, producen cosas espectaculares. Bosco, que apenas nos conocía pero que se enamoró de nuestro proyecto, se montó el solito una cosmoparty, organizando todo, llegando a un acuerdo con el local y moviendo a decenas de personas para bailar al son de Yuri Gagarin.
Desde aquí, no podemos hacer más que darle un millón de gracias y animaros a que sigais su ejemplo. Esto es llevar el concepto de productor a sus últimas consecuencias ;)
Os dejamos con su crónica de la noche:
La fiesta del pasado sábado en Marengo fue lo más parecido a una película de acción. Hubo momentos de calma paseando con la siempre querida @MariTriniGiner, momentos de incertidumbre y de descontrol con un desenlace feliz.
Los momentos de calma los pasamos tomando pinchos, viendo a gente trepar la una sobre la otra creando verdaderas torres humanas y tirando rosas a las ventanas de los conventos.
El momento de incertidumbre llegó más tarde, como toda buena historieta, cuando estábamos @MariTriniGiner y yo en plena discoteca instalados sin ningún potencial cosmonauta a la redonda. La cosa pintaba mal y yo comenzaba a preocuparme, había confiado demasiado en el boca boca y en las redes sociales. La situación no podía ser peor ya que en la otra sala se estaba celebrando una especie de bacanal de la tercera edad. Sonaba puro Julito Iglesias y Fari. Estábamos rodeados de abuelos y abuelas y nos entraron ganas de invitarles a nuestra fiesta, que en ese momento parecía más bien una fiesta de amigos invisibles más que otra cosa.
Entorno a las 12.00 empezó a llegar gente con cuenta gotas. A todo el que se preciaba lo pillábamos por banda y les hablábamos del cosmonauta. A todos los que iban entrando les invitábamos a un chupito de Vodka ruso donde los haya, y la cosa fue animándose gradualmente.
Entorno a la 1.30 de la noche la sala estaba al máximo. Éramos casi 190 personas y la nave espacial ya había despegado. El sitio estaba a full y el ambiente no podía ser mejor. Lo pasamos genial durante toda la noche, entre todos pudimos tocar las estrellas aquella noche, y sin duda hacer realidad el sueño de Yuri, eso sí, a nuestra manera. J
De paso, aprovecho para contaros que Bosco es un increíble músico. Aquí y aquí.

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