Una película puede ser una autopista

Hace unos meses, de camino a La Rioja en busca de localizaciones, se nos ocurrió esta analogía simplona pero efectiva para explicar varias cosas de un plumazo. A saber:
1| Porqué es inconsistente y ridículo el cobro por derechos de autor (y no hablemos ya del hecho de que éste dure 90 años)
2| Cómo desarrollar modelos de negocio alternativos y rentables para el arte a pesar de la piratería y las descargas de internet, e incluso cuando éste se ofrece de manera gratuita.
Imaginemos que alguien le paga a un arquitecto para que diseñe una autopista. El arquitecto cobra un sueldo (según su caché y su trabajo) y se da por bien pagado (evidentemente no va a cobrar un impuesto cada vez que un coche pase por su autopista, cosa que si hace la industria del cine o de la música cada vez que alguien usa su canción o su película, durante NOVENTA años, y a veces ni siquiera el autor sino los nietos de los nietos de.)
Liquidado el tema de pagarle al autor intelectual, que evidentemente pondrá su nombre como autor de la autopista, queda el tema de resolver la parte económica del señor que ha puesto el dinero para hacer la autopista.
Dicho señor puede hacer dos cosas para recuperar su inversión y ganar algo en el camino:
-Una es cobrar peaje.
En realidad, la gente puede viajar gratis por las carreteras del estado tan ricamente. ¿Por que eligen entonces la autopista permitiéndole a este señor recuperar su dinero?
Porque ofrece un valor añadido.
Porque la autopista es más rápida y mejor.
Porque la gente estima que el coste de utilización vale el servicio y la comodidad que le aportan.
AUNQUE EXISTA UNA ALTERNATIVA GRATUITA.
Y también porque tiene un precio que la gente estima razonable pagar. Si costase más, preferirían la gratuita.
Creo que esto es bastante claro.
Aún así, el señor puede hacer una segunda cosa. Puede abrir su autopista de manera gratuita ya que está compitiendo con otro valor gratuito que es la autopista estatal. Y puede generar negocios paralelos y montar un montón de gasolineras y restaurantes a lo largo de su autopista.
Entre dos autopistas gratis, ¿cual escogerá la gente? ¿La estatal, larga y peor asfaltada, o la privada, mucho mejor y también gratuita?
Bien, la respuesta es clara.
¿Adivinais donde comerán y repostarán todos esos coches?
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